Bueno, como basicamente dentro de unas horas ire a una FIB (Fiesta de Informaticos Bizarros) y estare todo el dia fuera de mi casa y cuando vuelva el cansancio me evitara escribir, publicare ya la reedicion de otro articulo antiguo, esta vez dedicado a una de mis peliculas favoritas: La ciudad de los niños perdidos.
Esta pelicula es una obra de arte, alcanza el nivel de P.O.M. (Puta Obra Maestra) y no solo eso, sino que los escenarios y los personajes son una pasada. Ambientada en una ciudad portuaria que nunca existio y en un ambiente totalmente onirico esta pelicula trata sobre niños perdidos. Estos niños perdidos son secuestrados por un cientifico llamado Krank, envejecido prematuramente debido a su incapacidad para poder soñar. Con una maquina de su invencion roba los sueños a los niños, pero debido a que en ellos solo provoca miedo y pavor, lo unico que obtiene de ellos son sus pesadillas. Uno de los niños perdidos es el hermanito pequeño de One, un giganton y tonto pero tierno hombreton que buscara a su hermanito junto a una picara niña unos 10 añitos llamada Miga.
En mi antigua entrada escribia el cuento que sale en la pelicula, el cual hace llorar al cientifico que supuestamente era de hielo y sin corazon.
Érase una vez un inventor tan genial para crear vida
que al no tener mujer ni hijos decidió crearlos en sus alambiques.
Empezó por su mujer
quería que fuera la mas bella de la tierra
mas por desgracia el hada mala de la genética le hechizo
con tan mala suerte que la princesa nunca supero los dos palmos.
Fabrico seis bellos clones iguales en semejanza, fieles y laboriosos
mas por desgracia se vieron afligidos por la enfermedad del sueño.
Como necesitaba un confidente
hizo crecer un pobre cerebro afligido por migrañas.
Y por fin creo a su obra maestra
el hombre mas sabio de la tierra
mas por desgracia volvió a salirle mal, no sabia soñar
jamás pudo tener un solo sueño
y era imposible imaginar con que rapidez envejecía
pues era el mas infeliz de la tierra…
Y después de haber cometido las mayores atrocidades
la demencia de la obra maestra llego a tal punto
que pensó que una lagrima podría salvarle…
y murió entre atroces sufrimientos sin saber lo que era soñar.

